Blog La Función Que Sale Mal: Momentos de la historia que salieron MUY, PERO QUE MUY mal - LA FUNCIÓN QUE SALE MAL

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Momentos de la historia que salieron MUY, PERO QUE MUY MAL

El panadero que quemó Londres
“¿Has apagado el horno?” “Sí, síííí…” Pues no. Lo típico de que te dejas una baguette cociendo porque el vecino de turno te la pide “bien tostadita” y cuando te das cuenta has abrasado una de las ciudades más importantes del mundo. O si no, que se lo digan a Thomas Farriner que, en 1966, unas chispillas empezaron a media noche en su panadería, situada en Pudding Lane (podría haber estado en Valdemoro, pero no, en pleno corazón de la City) y acabó convirtiéndose en el Gran Incendio. El fuego arrasó nada más y nada menos que 13.200 casas, 44 antiguas casas gremiales y 87 iglesias. Farriner, que le dijo a la policía que “él siempre apagaba los fuegos antes de acostarse” consiguió huir por una ventana.

 
Mao Zedong, líder comunista y exterminador de plagas
A Mao Zedong lo que le gusta comer son las naranjas de QingDao, no las de Valencia, así que, en 1958, lanzó un proyecto con el objetivo de reforzar su agricultura mediante la exterminación de (lo que él consideraba), las cuatro especies principales que atacaban sus cultivos: ratones, moscas, mosquitos y gorriones; con taaaan buena suerte, que al quedarse sin gorriones se quedó sin el ave que mejor eliminaba a los insectos y parásitos. ¿Qué pasó? Proliferación de una plaga de langostas que desembocó en la Gran Hambruna China, donde murieron casi 30 millones de personas. Bravo, Mao.

 
Abejas asesinas por accidente
En 1956, con el objetivo de mejorar la productividad de las abejas, se decidieron importar a Brasil abejas reinas africanas, con el fin de crear una especie con una mutación genética mejorada. El problema vino cuando accidentalmente algunas de estas abejas se escaparon del laboratorio y se cruzaron con abejas autóctonas, dando lugar a lo que comúnmente se conoce como abejas asesinas, muy sensibles a las molestias y, hablando claro, con ganas de salir ahí a pegar unos cuantos picotazos. Murieron alrededor de 1.000 personas. Para que luego digan eso de “si no las haces nada, no pican…”



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